jueves, 20 de junio de 2024

SEMBLANZA DE UN JEFE DE FAMILIA TRABAJADOR

 

Pastor Rojas
La noche del 28 de mayo de 2016, Pastor Rojas Carballo dio su último respiro. El cáncer hepático terminó con su vida, dejando inconcluso su sueño de construir un hospital para sus nietos.

Nació el 29 de marzo de 1944, en la hacienda de Curubamba, ubicada a diez minutos de la plaza principal de Sacaba.

Sus padres, Pedro Rojas Breton y su madre Sabina Carballo Montero, trabajaban como piojaleros de la hacienda. Tuvieron seis hijos: Pastor(+), Rosa, Gumercindo(+), Martha, Ricardo(+) y Luisa.

“Era de estatura media, tenía una piel trigueña quemada por el sol, y una prominente barriga, siempre vestía pantalón de vestir, camisa, zapatos y sombrero. Tenía unos característicos dientes de oro”, recordó Leydi Rojas, su nieta.

FORMACIÓN 

Rojas y  sus hermanos recibieron educación primaria de un profesor que visitaba la hacienda. Tras completar el quinto grado, Rojas empezó a trabajar como ayudante de piojalero en la misma hacienda.

A los 17 años, todos los piojaleros se organizaron para expulsar al terrateniente. Lo lograron. Y todos recibieron una parcela de tierra. Pastor perdió ese terreno por ser menor de edad.

Al cumplir 18 años se enlisto para ir al cuartel en el regimiento de infantería -26 Mariscal Azurduy. Desarrollo carácter y fortaleza.

UNA NUEVA ETAPA 

A los 20 años conoció a Berta Montaño Revollo , con quien se casó en el templo San Pedro de Sacaba. Juntos tuvieron cuatro hijos: Angélica (54), Virginia (52), Nelson (50) y Rolando (46) . “Como padre era muy imponente y estricto, pero,  sentía mucho por nosotros, muchas veces lloraba a nuestro lado reflexionando sobre la vida”, contó Rolando.

Dedico su vida al trabajo. Fue empleado de varias empresas, entre  ellas Geos Hidroeléctrica. Cuando logro reuinir suficiente dinero, se compró su primer vehiculo:un camión Dodge, con el que transportaba, leña y huano. Con sus ahorros cambio el Dodge por un Mercury y luego por un Isuzu, con el que empezó en el transporte pesado interprovincial, uniéndose al Sindicato Unificado de Puerto Villarroel. Para finalizar la etapa de transporte pesado cambio su Isuzu por un Volvo.

Tras varios años en las carreteras, vendió su Volvo y compro un terreno agrícola, el cual trabajo por varios años. Paralelamente, compro un trufi y se afilio al sindicato  de la línea 233 de Sacaba.

“Siempre quiso darse la buena vida”, dijó Nelson. Le gustaba mucho comer chicharrón junto con su familia todos los domingos. Y comprar buena ropa para toda su familia.

Era un hombre muy correcto, por lo que gano bastantes enemigos. “Siempre que algo no le gustaba o estaba mal hecho hablaba, no le gustaba la injusticia”, afirmo Rolando. Demando a las empresas con las que trabajo solicitando su indemnización por los años de servicio.

 Leydi comenta que siempre que llegábamos a su casa nos invitaba choclo con queso y nos regalaba monedas. Pastor fue un hombre muy cariñoso con sus nietos

ANHELOS Y DOLENCIAS

Admiraba mucho a los médicos, y deseaba que sus nietos fueran médicos. Soñaba con trabajar mucho y construir un hospital para que todos sus nietos trabajen ahí.

A sus 55 años empezó a sentir dolores en su cadera. A sus 61 lo operaron de la cadera, y mientras se recuperaba, fue diagnosticado con cáncer hepático, y desde entonces su salud empezó a decaer rápidamente.

Pastor es un referente de amor y ternura para sus nietos  y sigue siendo un motivo para juntar a toda la familia, como a él le gustaba.

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