jueves, 20 de junio de 2024

STORYTELLING: LA EXÓTICA MASCOTA DE MI PADRE

 



UNA HISTORIA IMPACTANTE

En una cena familiar, mientras compartíamos anécdotas, mi papá destacó con una historia que nos dejó sorprendido a todos. Permíteme contártela.


Una tarde cochabambina del año 1993, Pastor Rojas un agricultor de estatura mediana, bigote poblado y prominente barriga, vestido con su característico sombrero valluno de color negro, camisa de tonos claros, pantalón de vestir y zapatos cafés, paseaba por la waka playa de Quillacollo.

 

En su recorrido uno de los vendedores le ofreció un pequeño tejón de pelaje café claro con mechas negras en la espalda. Pastor lo compró. Lo llevó a casa y se lo regaló a su hijo Rolando (Mi padre).

 

Rolando un adolescente de 16 años, alto y atlético. Todas las tardes manejaba su bicicleta de Sacaba a Curbamba para trabajar y algunas noches para jugar futsal. Recibió el tejón con mucho cariño.

 

COMPAÑERO DE AVENTURAS

Mi padre decidió llamar “Tejo” a su nueva mascota. Lo alimentaba con sopa de arroz, pero su plato favorito siempre fueron los gusanos de su jardín. Lo doméstico. Diariamente lo bañaba y compartían cama.

 

Todos en casa lo querían y cuidaban. A veces Tejo causaba estragos en la cocina y como castigo mi abuela lo amarraba en el jardín por un día o menos.

 

Mientras Rolando pedaleaba en su bicicleta, Tejo lo acompañaba, colgado en su cuello. Cuando tenía partidos, con pasos pequeños y ágiles, Tejo seguía a mi padre hasta la cancha. Este animalito se convirtió en su compañero de aventuras.

 

GRITOS

Una noche fria de junio, cuando mi padre y Tejo retornaban a su casa en bicicleta tras un casando partido de futsal, fueron sorprendidos por unos niños que salían de su casa entre risas y gritos. Tejo se asustó. La bicicleta frenó. Un grito de desesperación se escuchó en la oscuridad de la calle, las garras de Tejo se clavaron en la cabeza de mi padre, creando varios surcos que sangraban abundantemente. Su rostro estaba muy ensangrentado.

 

Los niños escaparon asustados, y en esa calle solitaria no hubo nadie que ayude a mi padre, después de casi un minuto mi padre agarró la cola de Tejo jalo con fuerza, lo quitó de su cabeza y lo mantuvo entre sus piernas, hasta que logró calmarlo.

 

LA AMENAZA

Cuando Tejo se calmó un poco, mi padre montó su bicicleta. Para evitar que tejo se moviera  agarro su cola y la apretó contra el manubrio. Todo el camino a casa pedaleo lentamente mientras Tejo se aferraba a su brazo.


En su casa, mis abuelos asustados por lo que veían pensaron lo peor, imaginaron que mi padre había sido atropellado. Pero al saber el motivo del incidente mi abuelo furioso dio un golpe fuerte en la mesa y amenazó con matar a Tejo. Esa noche lo amarró en la esquina del jardín al fondo de la casa.

 

Mi padre rogó para que no sacrifiquen a su amigo, pero sus padres no dieron respuesta a sus suplicas. Cansado por todo lo sucedido se lavó la cabeza y se alisto para descansar.

 

LA CENA

Después de tres días, cuando mi padre llegó del colegio, mi abuela sirvió a su familia un plato de chicharrón. Al notar la ausencia de Tejo, mi padre señalando el plato de la mesa preguntó: “¿Este es Tejo?” Su madre asintió con la cabeza. Mi abuelo cumplió su amenaza. Mi padre consternado por el hecho se rehusó a comer, pero después de unas horas se vio obligado a hacerlo.

 

Cuando mi padre nos contó ese final, todos quedamos pasmados. El silencio permaneció por unos segundos hasta que mi sobrino golpeó la mesa con fuerza. Rompió el silencio y desencadenó risas. Aunque la narración de anécdotas continuó, en mi mente solo estaba la historia de mi padre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

STORYTELLING: LA EXÓTICA MASCOTA DE MI PADRE

  UNA HISTORIA IMPACTANTE En una cena familiar, mientras compartíamos anécdotas, mi papá destacó con una historia que nos dejó sorprendido...